
Sé que, apenas se escuchó el viejo ruido de las cadenas, todos tuvieron la desagradable sensación que invade al pecho cada vez que esto ocurre. Fue en ese preciso instante, cuando el agudo sonido se hizo presente y comenzaron las extrañas miradas perdidas en el pequeño espacio.
El aire pesaba y el silencio era tal que hasta escucharlo se podía. Comenzó mi angustia, sentí como cada segundo transcurría, lento, pesado, doloroso, eterno... hasta que el esperado momento llegó, y vi como lentamente la puerta titubeando se abrió y fue entonces cuando volví a respirar... simulando tranquilidad, finalmente salí de ese descuidado y tenebroso ascensor"
me acuerdo el día después de que nos conociéramos, en el dpto de la Stefy, cuando me dijiste que te cargaban los ascensores.
ResponderEliminara mi tampoco me gustaban...
oye sigue escrbiendo! asi le mandas el blog a Tito y te sube la nota
ahora te gustan ?
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